Es la Ciclonudista Mundial, cuyo capítulo caraqueño arribó a su tercera entrega, en la que se vieron las caras de asombro y estupor entre los transeúntes que se toparon con el curioso espectáculo: un gran grupo de jóvenes en sus bicicletas, apenas cubiertos por diseños y mensajes escritos en pintura corporal.
La tradición de rodar desnudos una vez al año nació como forma de protesta por los abusos que sufren quienes optaron por utilizar la bicicleta como medio de transporte cotidiano y no es nueva en el continente. En Lima ya van por la décimo edición.
