
Un grado de incertidumbre permea entre los consumidores de las tiendas Sears, luego de que el lunes se confirmara que la empresa se acogió a la quiebra en el tribunal de Nueva York, tras experimentar pérdidas de $11,000 millones en los pasados siete años al enfrentarse con las monumentales ventas en línea.
Las opiniones de los clientes puertorriqueños son variadas, a unos les preocupa la seguridad de trabajo de sus empleados, otros temen perder las garantías de sus enseres o que se perjudique su crédito, mientras que otros aseguraron que no son fieles a la marca, y que solo buscan las tiendas que les ofrecen mejores precios.
Sonia Rivera, quien hace muchos años es clienta de la tienda por departamentos, expresó que el anuncio “le huele a peje maruca” al insinuar que la decisión de acogerse a la quiebra podría ser una estrategia económica para proteger sus ganancias.
“Me da pena por los empleados. Yo mandé a arreglar el techo, pero por lo menos estoy terminando de pagar, me faltan mil pesos y pico. Estoy satisfecha con el servicio… Hay otras tiendas, como Macy’s, está JCPenney, eso es como si uno perdiera a un marido : enseguida aparece el otro”, expresó Rivera.
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