
Santo Domingo. RD
Apoyándose en las paredes y en los enseres, Ana Gertrudis Cerda, quien cumplirá 101 años en noviembre, cocina y lava sus ropas.
Doña Ana, como se le conoce en el barrio La Joya, de Santiago, donde vive, solo tiene problemas en las rodillas fruto de la edad, pero su mente está lúcida y conversa de forma entusiasta.
No tiene comidas preferidas. “Yo soy caballo de buena boca”, enfatizó, porque come de todo lo que aparezca. Entiende que el pobre no puede ser selectivo. “Me gusta de todo, de todo lo que se haga”, afirmó.
Sostuvo que se lleva bien con los vecinos y que nunca ha tenido enemigos. Dos vecinas se turnan para acompañarla, una de día y otra de noche, sin paga. “Mis vecinos son como mi familia, mis vecinos son buenos y yo soy buena con ellos”, aseguró.
Feliz y conforme
Dice sentirse conforme con lo que Dios le ha dado, aunque haya crecido con precariedades, pues afirma que ahora no le falta nada.
Enfatizó que es feliz desde que se levanta. “Mi medicina son mis hijos, porque nunca me dieron problemas ni disgustos”, expresó.
