
Santo Domingo, República Dominicana.- Cuando el sol comienza a caer, la vida sube, en tiempos de cuarentena, hasta las azoteas de la capital de la República Dominicana, espacios donde los ciudadanos encuentran una pequeña parcela de libertad para evadir el toque de queda que les prohíbe salir a la calle.
Después de que las sirenas de bomberos y ambulancias anuncian el comienzo del toque de queda, medida que lleva en vigor un mes exacto y que se extiende desde las cinco de la tarde hasta las seis de la mañana, las calles de Santo Domingo quedan desiertas.
Las azoteas, habitualmente infrautilizadas, ahora se han convertido en el lugar en el que disfrutar de diversas actividades de ocio, obviando las normas de distanciamiento social y, además, el uso de guantes y mascarillas que las autoridades sanitarias han impuesto en la calle.
