
La disminución en las cifras de muertes, hospitalizaciones y pacientes conectados a respiradores artificiales a causa del COVID-19 en la última semana, ha sido una buena noticia. Pero irónicamente ese logro se ha convertido en una nueva amenaza latente, ya que al ver las reducciones del brote, miles de neoyorquinos han optado por relajarse con las normas de protección para evitar la propagación del virus, y “la bestia” puede regresar con más fuerza.
Así lo advirtió este martes el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo, tras manifestar su preocupación ante la falta de conciencia de algunos habitantes del estado y la Gran Manzana, que están actuando como si la pandemia ya se hubiese marchado.
