
Ante es el insistente llamado, casi al punto del desespero, que las autoridades municipales y estatales de Nueva York siguen haciendo a diario a los neoyorquinos. Y es que hay temor, porque todavía se ven a algunos en las calles y parques que no están cumpliendo con una de las normas más básicas para frenar la propagación del coronavirus, como es el uso de mascarillas o tapabocas.
La gran preocupación es que a pesar de la insistencia en que se obedezca la norma, hay dos factores que se están combinando actualmente y que provocan que muchos se ‘relajen’ en el cumplimiento del distanciamiento social: la disminución de las cifras de muertos y hospitalizados que dan la falsa sensación de que la crisis está pasando, y el aumento de las temperaturas que estimula a muchos a dejar el encierro y salir a las calles y parques.
