
La inexorable propagación del coronavirus ha situado a India en el centro de todas las miradas durante las últimas semanas; un país al borde del colapso que se convierte en un preocupante epicentro del coronavirus un año después de que comenzara la pandemia.
La alta densidad de población y las medidas de higiene han hecho saltar todas las alarmas en uno de los mayores productores de vacunas contra la COVID-19 del mundo. Los hospitales están desbordados y los suministros de oxígeno se agotan. Las cifras son demoledoras: en el último día se han infectado otras 300.000 personas y han fallecido más de 3.000..
