SE PUSO NUEVECITA

H cirugias1 Se ha inyectado Bótox en la frente para suavizar el ceño y labio de fumadora. 2. Se ha infiltrado grasa en los pómulos para alisar su tez. 3. Se ha practicado un lifting en el cuello para disimular descolgamiento. 4. Se ha blanqueado los dientes. 5. Se ha aclarado el pelo aún más y se ha dado mechas platino para darle más calidez a su rostro y resaltar sus ojos azules. 6. Se ha hecho un lifting muscular en la cara para quitar arrugas y mantener joven el óvalo facial. 7. Se ha hecho una blefaroplastia para quitar patas de gallo. Ampliar
Hiillary Clinton de 67 años anunció hace unos días su presencia en la carrera presidencial. Para ello, ha puesto toda la carne en el asador. Incluida la suya propia. Perdió algo de peso y dejó la piel, literalmente, en un cambio de imagen. Cualquier excusa vale para acercarse a la clase media y ganar unos votos..

Según confirma a LOC el cirujano plástico español Federico Mayo, hay evidencias de que la esposa de Bill y candidata demócrata a la Casa Blanca se acostó en la camilla de un quirófano para quitarse 15 años de encima. Por mucho que todo el electorado sepa su edad y que es abuela de Charlotte, la niña de un año de su hija Chelsea, Hillary for America, ese es su eslógan, quería verse más joven. Demostrar con su aspecto que está preparada para “dirigir el mundo “.

“Le han hecho un buen trabajo, pero su aspecto resulta poco natural, porque tiene la cara un poco hinchada. Con los años, el rostro pierde firmeza y se cae, dando la impresión de una mayor delgadez y huesos más marcados. A Hillary le han infiltrado grasa en los pómulos y ella no está gorda, se nota que no son los suyos”, puntualiza el doctor Mayo, para añadir: “En cualquier caso, le han hecho un lifting integral estupendo, incluyendo el cuello, y una blefaroplastia [cirugía de párpados]. Asimismo, es posible que se haya puesto Bótox en la frente para alisársela”.

Hillary ha sido de las políticas pioneras en reconocer la importancia que le da a su imagen. En una conferencia, aconsejó a los asistentes que siempre fueran bien peinados. Ella, por ejemplo, de cara a esta candidatura se ha aclarado aún más el pelo para parecer más cálida y cercana al ciudadano.

Hillary no lleva maquillaje ni tampoco apenas joyas. Su ropa es muy Armani, simple y sencilla en líneas, con colores básicos como el azul marino, el rojo y el blanco, los tonos de la bandera de EEUU. No quiere destacar, prefiere que no la identifiquen con esa primera dama snob y burguesa que llegó a ser en el pasado, esa señora que no faltaba a ninguna cita social en los años 90, cuando su marido era el líder del primer mundo.

Le interesa transmitir que ella era realmente la consejera de su marido, la responsable de los aciertos políticos de su legislatura y que gracias también a ella, a su certera gestión del asunto de la becaria Mónica Lewinsky, su matrimonio salió a flote del escarnio público.

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