
Hay personas cuya grandeza de corazón no puede describirse con palabras porque sus hechos trascienden y dejan corto cualquier discurso.
Es el caso del fenecido médico maeño Norman Ferreira, educado con un alto sentido de humildad y compromiso social al punto de que siendo un mozalbete perteneció al 14 de Junio en plena dictadura trujillista.
Estudió medicina y cuando estalló la revuelta de abril del 65 en vez de regresar a su pueblo, se quedó recibiendo y atendiendo, sin descanso, a los cientos de heridos que llegaban al hospital Padre Billini.
Ejerció con pasión y amor a favor de todos los sectores de la provincia Valverde llegando a ser director del hospital Luis L. Bogaert desde donde, pese al bajo presupuesto, realizó una encomiable labor de asistencia a favor de los pobres de la región Noroeste.
