En Verón-Punta Cana, el descontento ciudadano ha alcanzado niveles críticos. Las calles están en un estado deplorable: baches profundos, grietas que se extienden por metros y un asfalto visiblemente desgastado que apenas soporta el tráfico constante de residentes, turistas y trabajadores.
Esta situación, lejos de ser un problema reciente, ha sido denunciada en múltiples ocasiones por los habitantes de la zona, quienes ven con frustración cómo las autoridades locales y provinciales parecen hacer caso omiso a sus reclamos.

