El día que el mundo despidió a Michael Jackson: un ataúd bañado en oro y las cartas secretas que sus hijos dejaron junto al cuerpo

La noche del 7 de julio de 2009, el cuerpo de Michael Jackson fue llevado al Gran Mausoleo de Holly Terrace, en el cementerio Forest Lawn de Glendale, una colina verde al norte de Los Ángeles donde también descansan Clark Gable y Humphrey Bogart.

El féretro —bronce macizo, bañado en oro de 14 quilates, forrado en terciopelo azul— descansaba sobre una base de concreto, sellado para siempre. Costó 25.000 dólares. Dentro, el Rey del Pop vestía uno de sus trajes más brillantes, rostro maquillado, guantes blancos. Había algo más: las notas manuscritas de sus hijos, Prince, Paris y Blanket. Tres cartas en miniatura que sólo ellos conocían, metidas entre las telas, junto a su pecho.

El mausoleo estaba cerrado al público. Solo la familia y los íntimos. No se permitieron cámaras, ni fans, ni lágrimas mediáticas. El cuerpo de Michael, antes objeto de millones de flashes, ahora era invisible.

LEA MAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *