El viacrucis de reclamar por servicios en República Dominicana

En la casa de los Sepúlveda, en un barrio tranquilo y marginal de Santo Domingo, los pocos abanicos casi siempre descansan y la nevera mantiene los alimentos del día a día. No hay lujos, ni televisores encendidos a toda hora, ni equipos de alto consumo eléctrico.

El gasto de energía es mínimo.

Sin embargo, cuando Roberson Sepúlveda acudió una tarde con su esposa a una jornada de regularización de contratos con la empresa distribuidora de electricidad, le dieron una noticia que lo dejó pasmado: “Tú debes RD$37,000”. Su esposa, a su vez, también tiene registrada una deuda de RD$18,000.

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