Vapeo en República Dominicana: un lucrativo mercado en el limbo legal
Pese a estar estrictamente regulado, el sector del tabaco tradicional sigue siendo el segundo rubro de exportación del país y demuestra una sólida resiliencia, creciendo un 1,4% en 2025 hasta alcanzar los US$1,359 millones en exportaciones. En contraste, el vapeo permanece en un limbo legal, pues no hay una ley específica que limite su venta a menores de edad o su uso en espacios públicos, lo que ha facilitado una descontrolada proliferación en colmados y en ambientes juveniles.
“Empecé vapeando en el coro y ahora no me veo capaz de dejarlo”. La confesión de Johnny, de 18 años, al salir de un colmado en Los Mameyes, es el prólogo de una tragedia sanitaria y social, que se gesta en los barrios más humildes, pero también los colegios más exclusivos.
El tabaco cuenta con un marco regulatorio definido bajo la Ley 48‑00, lo que permite una fiscalización clara y sistemática. En contraste, los dispositivos de vapeo se encuentran en un limbo jurídico, sin una estructura normativa ni tributaria específica que ordene su comercialización. Esta ausencia de regulación impide exigir a los vendedores minoristas, como colmados y tiendas de conveniencia, obligaciones de registro y reporte de ventas equivalentes a las que sí existen para productos regulados como el alcohol o los cigarrillos, dificultando así su control efectivo por parte del Estado.
Esta falta de regulación específica no solo genera desafíos en términos de control y fiscalización, sino que también abre el debate sobre cómo estructurar un eventual esquema tributario que permita ordenar el mercado sin incentivar prácticas indeseadas.