Construir, abandonar y reconstruir: el círculo vicioso de las obras públicas del país
Durante décadas, los gobiernos han inaugurado obras públicas sin reservar después los recursos necesarios para conservarlas. El deterioro se acumula hasta que una reparación deja de ser suficiente y el Estado debe rehabilitar por completo, reconstruir o incluso demoler para volver a levantar.
Esa cultura de construir, inaugurar y relegar el mantenimiento crea un círculo vicioso: el Estado termina pagando varias veces por una misma infraestructura. Instalaciones deportivas, plantas de tratamiento, acueductos, hospitales, edificios públicos, monumentos, puentes, carreteras y autobuses han requerido nuevas inversiones tras años de deterioro o abandono.
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