
La tarde del viernes 28 de noviembre de 2014 Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” tomaría su siesta más larga. Fue el último día en la vida del comediante mexicano que conquistó a América Latina con sus personajes de El Chavo del Ocho.
No era una estrella de rock, pero llenaba estadios y desataba la euforia y el fervor de millones de personas en el continente. Tampoco era un galán del cine de Hollywood o un político de renombre internacional. Era “Chespirito” o “El Chavo”, como lo llamaban sus seguidores.
Gracias a sus personajes pudo entrar a los hogares de millones a lo largo de Latinoamérica, en donde “El Chavo”, “Doña Florinda”, “La Chilindrina”, “La Bruja del 71”, “El Señor Barriga”, “Quico”, “Don Ramón” y “El Profesor Jirafales” eran recibidos como auténticos ídolos.

Y aun cuando han pasado cinco años de su muerte, el recuerdo de “Chespirito” permanece intacto y también los proyectos para continuar con su legado.
