
Una de las moléculas identificadas, la ternatina-4, es similar al medicamento Aplidin, de PharmaMar, que ya se estudia porque podría tener efectos contra el COVID-19 más importantes que el remdesivir.
Un mapa del coronavirus: eso era lo que podía ayudar a encontrar los puntos débiles por los cuales atacar al nuevo patógeno. “Cuanto más sepamos de qué modo se une, invade y secuestra las células humanas, más efectiva va a ser la búsqueda de drogas para combatirlo”, estimaron Nevan Krogan, director del Instituto de Biociencia Cuantitativa del Instituto Gladstone y sus colegas de la Universidad de California en San Francisco (UCSF).
“El mapa muestra todas las proteínas de coronavirus y todas las proteínas del cuerpo humano que se encontró que podrían interactuar con ellas”, explicó en The Conversation. “En teoría, cualquier intersección entre proteínas virales y proteínas humanas en ese mapa es un lugar donde una droga podría combatir al SARS-CoV-2. Pero en lugar de tratar de desarrollar drogas nuevas», se distinguieron los investigadores, “miramos hacia las más de 2.000 sustancias únicas ya aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)».
