El fantasma de las dos ruedas: radiografía de un Estado doblegado por el caos vial
Por Ivonne Ferreras
Durante décadas se toleró como una solución de supervivencia. Hoy se padece como una patología social. En República Dominicana, la motocicleta ha dejado de ser un simple medio de transporte para transformarse en un síntoma de algo mucho más profundo: el colapso del control estatal frente a una marea mecánica que no reconoce semáforos, leyes ni autoridades.
Millones de unidades circulan en un sistema donde la ley se ha vuelto opcional y la autoridad, un espectador intermitente. El resultado no es solo estadístico; es una herida abierta que se manifiesta en accidentes fatales, violencia urbana y una convivencia ciudadana que ha llegado a su límite de elasticidad.