En la sociedad dominicana existe una extendida confusión sobre los derechos que tienen los propietarios de viviendas y negocios respecto a la calle y la acera frente a sus propiedades.
Muchos creen que ese espacio les pertenece y se sienten en libertad de impedir que otros se estacionen, colocando conos, bloques de concreto, tubos metálicos u otros obstáculos. También es frecuente la ocupación de este espacio público para construir galerías, ampliar marquesinas o instalar letreros sin autorización, ante la mirada indiferente de las autoridades.
En los barrios, son comunes los conflictos entre vecinos por la negativa de algunos a permitir el estacionamiento frente a su propiedad, ya sea para reservar el espacio a su propio vehículo o simplemente porque no quieren que le obstruyan la vista.

