
El pánico y la incertidumbre se reflejan en las miradas de los pocos transeúntes que se atreven a salir de sus casas en los barrios de San Juan epicentro de la diáspora dominicana y blanco de las redadas ordenadas por el presidente estadounidense, Donald Trump.
«La situación está que ahora mismo en Barrio Obrero no hay vida, yo vivo en los alrededores de Río Piedras y allá tampoco hay mucho movimiento, muchos negocios cerrados», relata a EFE el dominicano Eleudy Mercedes, que arribó a Puerto Rico hace siete años.
