EL PESPUNTE

Wanda-Sanchez-Jul-2013Lo que está aconteciendo en la Asociación de Cronistas Sociales bajo la presidencia de Wanda Sánchez es lamentable y penoso, en una entidad digna de mejor suerte, que en el pasado representaba con orgullo y distinción a las comunicadoras dominicanas del área social.

La actitud de la veterana y prestigiosa cronista social Cándida Ortega, de renunciar a un premio para el cual fue escogida, no puede ser más elocuente de lo que está sucediendo en esa istitución desde la llegada a la misma de la señora Sánchez, en su afan arribista y desmedido, en procura de un protagonismo rancio, carenciada como está de una trayectoria valorable en términos profesionales y personales.

Desconocer a los veteranos que trillaron el camino y sentaron las bases y los cimientos de una asociación, es propio y característico de gente carente de virtudes que necesitan opacar el brillo de los que les antecedieron, porque es la única manera que tienen de poder resplandecer, aunque no sea con luz propia, haciendo el papel del cometa o la estrella fugaz.

Wanda Sánchez no es más que «un invento», un artificio «dual band» implantado en la comunicación artística y social. Además de cronista de sociales, se ha insertado también en la crónica de arte, donde de igual manera ha dejado a su paso una estela vergonzosa y cuestionable, como lo fue el feo papel desempeñado en la pasada premiación de El Soberano, cuando se presentó al local de la Asociación de Cronistas de Arte a reclamar el hecho de que un videoclip de su cliente de relaciones públicas, Vladimir Dotel y los Ilegales, no salió nominado para el premio, algo prohibido por los reglamentos, que ella violó de manera insolente y desfachatada.

Reclamo que, unido al escarceo que se produjo por un pasquín puesto a circular para boicotear el premio, trajo consigo muchas conjeturas.

Pero bien, ese fue un tema que quedó pendiente en Acroarte, de un incidente no del todo clarificado.

Lo que si ahora está en el tapete es su impronta en la crónica social, donde no solamente Cándida Ortega la cuestiona, sino otras cronistas sociales, que se lamentan ahora al ver «en manos de quien está el pandero».

La Asociación de Cronistas Sociales tuvo una época de esplendor y brillo, en al ambito social, político y económico de la nación, reconocido por todas las instituciones, que lamentablemente ha perdido con la llegada a la misma de una figura arribista, improvisada y hecha al vapor, que ha echado por la borda el prestigio de la institución.

Vale, pues, el llamado a la reflexión que ha hecho Cándida Ortega a la directiva de la asociación, en torno a los verdaderos pilares en que descansa la crónica social, el cual debería ser extensivo a todos los miembros de la entidad, para que a gente como Wanda Sánchez se le diga: ¡Nunca más!

(merengala.blogspot.com)

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