Enfermedad abate a familia en Barahona

Sobre una silla plástica Leidy aprieta sus manos con insistencia mientras intenta balbucear algunas palabras que quedan trabadas en su lengua.

Sentado en el umbral de la puerta, su hermano Carlos Junior se rasca incesantemente la herida en su codo izquierdo producto de su última caída.

Detrás de él, dentro de la casa, Ireiny no para de babear postrada en una silla de ruedas, sin reparar en el enjambre de moscas y mosquitos que llenan la sala de la humilde vivienda familiar, ubicada en Batey VI de esta comunidad sureña.

A la vera, con la mirada perdida, Altagracia Claribel Díaz (Clari), la madre de los jóvenes, ya no puede tan siquiera recordar su nombre y mucho menos la desgracia que agobia a una familia marcada por la pobreza extrema y una rara enfermedad que impide a sus vástagos caminar y hablar.

En este pueblo nadie ignora el drama que padece la familia de “Clari”, desde que un día la realidad de ella y sus tres hijos dio un giro en dirección hacia la desdicha.

Leidy Medina Díaz, ahora con 24 años, tenía 14 cuando comenzó a caerse sin ninguna razón. Ella cursaba el tercero de media en la Escuela Ercilia Pepín, grado que terminó de manera precaria, pues en el último tramo del nivel en muchas ocasiones tenía que apoyarse de la verja perimetral del plantel para llegar a clases.

 

SEGUIR LEYENDO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *