El chisme es omnipresente en la sociedad y nuestro gusto por él se encuentra en la mayoría de las conversaciones diarias, según informes de la investigación.
Ante tal conclusión, se descubrió que el interés respecto a los logros y fracasos de las demás personas tiene un efecto positivo sobre nuestra salud emocional.
Aunque el chisme sea visto como algo destructivo y negativo, puede ayudar a las personas a adaptarse a un entorno social de «audición» para ser mejores. Esto debido a que nos permite compararnos con otros individuos, propiciando un aumento de auto-refrexión y auto-evaluación.
Al respecto, Elena Martinescu, una de las autoras principales del estudio, informó: «El chisme proporciona un recurso esencial para reflexionar sobre su comportamiento».
La investigardora sugirió tratar de bloquear el chisme como algo negativo hacia nuestra persona y aceptarlo como una parte natural de nuestras vidas. De este modo podremos recibir con una actitud crítica positiva las consecuencias que estos puede tener sobre nosotros mismos y los demás».
(publimetro)
