
Santo Domingo, RD
Con la mirada perdida y casi “ajenos” a la situación que se vive en el país a causa del coronavirus, se encontraban Ricardo Jerez Pérez, de 78 años, y Felipe de Jesús Jerez Pérez, de 76, dos hermanos que a pesar de su avanzada edad deben salir todos los días a trabajar en un improvisado puesto de artículos usados, que se vieron obligados a colocar hace algunos años, en una acera de la calle José Martí y del que dependen cada día para poder llevar algo de comida a sus bocas.
Nos habían asignado un trabajo sobre los envejecientes que están saliendo a las calles, mientras buscábamos con detenimiento, el fotógrafo del equipo, Jorge Cruz, dijo con exaltación: “Miren a esos señores”, de inmediato le dije al chofer que se detenga y nos acercamos con amabilidad.
“No muy bien, pero imagínese”, respondió el mayor de los hermanos al preguntarle cómo se sentían.
“El sufre de los nervios y no duerme de noche”, dijo sin preguntarle, refiriéndose a su hermano quien, aunque se encontraba sentado, hacía movimientos involuntarios y no se le entendía mucho lo que expresaba, quizás por la mascarilla o por la enfermedad a la que se refería su hermano.
