
Las recientes elecciones municipales demostraron que el país desprecia a su clase política, y que la reelección del presidente Luis Abinader peligra, si la oposición se unifica.
Los números son fríos: 8.1 millones de votantes inscritos, la abstención fue del 53%, a 4.2 millones de dominicanos, no les interesa ningún partido.
De los 3.7 millones que votaron, sólo un millón 700 mil votó por el gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM), dos millones rechazaron su oferta.
Los resultados favorecen una hermosa narrativa sobre el PRM: “barrió” con 121 alcaldías, comprando cédulas y regalando prebendas, según denunciaron observadores internacionales.
Los números, sin embargo, resultan escalofriantes para el PRM; sus 1.7 millones de votos, solo representan el 21% de los 8.1 millones de votantes inscritos, con eso nadie gana.
