
James Hamblin es una persona muy respetada en su ambiente: es profesor en la escuela de Salud Pública de Yale y especialista en medicina preventiva, todo con apenas 37 años.
Sin embargo, en 2015 y contra todas las recomendaciones de otros expertos en salud, tomó una drástica decisión: iba a dejar de bañarse. «Sé de muchas personas que se bañan muy poco. Sabía que era posible, pero quería intentarlo por mí mismo para ver cuál sería el efecto», dijo en aquella ocasión.
Allí comenzó su experimento. Y lo fue contando en diversos artículos. «Pasamos dos años completos de nuestras vidas bañándonos. ¿Cuánto de ese tiempo (y dinero y agua) es un desperdicio?», se preguntó en 2016.
