Causa estragos por donde quiera que pasa y en Alemania, su país natal, ya es considerada una película de culto. Ya ha hecho varias apariciones en festivales, como “Sundance” y “Sitges”, y las reacciones fueron las mismas, un público asqueado pero poco involucrado con la historia. Y vamos a ser sinceros desde el principio “Wetlands” está concebida bajo el estandarte de provocación pura y dura, muchas veces con sustancia y otras, tal y como busca su protagonista, sólo para llamar la atención.
Helen es una chica a la que le gusta experimentar, con su cuerpo, con el sexo, con las drogas y todo lo que piensa que está políticamente incorrecto. Es así como se obsesiona por sus partes intimas y con todo fluido que estas partes puedan generar y no de la forma tradicional, si no de una forma un poco diferente, porque para Helen la higiene está sobrevalorada y no hay nada mejor que un c&%ño bien sucio. Así se nos presenta el personaje, en una primera secuencia que va a por todas y sin tapujos, dándole la bienvenida a un sin fin de situaciones que están puestas para escandalizar al espectador y no para que la trama o el personaje avance, convirtiendo lo que en los primeros minutos del film se percibe como atrevido en algo cansino y repetitivo.
Masturbaciones con vegetales, hemorroides, depilaciones anales, intercambios de tampón con su mejor amiga y la ya famosa escena con la semilla del aguacate, son escenarios perfectos para este tipo de historias que buscan ser irreverentes y presentarnos a un personaje muy singular, el problema con Helen es que no es tan singular como pensábamos en un principio y en el último tramo de la película se convierte en nuestra peor pesadilla, una adolescente normal, común y silvestre. Grave error, porque nos damos de frente con una pared hueca que no puede ofrecer nada más de lo que ya nos dio en los primeros minutos del film, lo que hace que revises tu reloj un par de veces a ver cuando termina. No hay moraleja, no hay un subtexto, es simplemente una adolescente más que quiere llamar la atención y su motivo “oculto” ya lo sabrás desde el principio. Es ahí cuando ves como la historia se desinfla ante tus ojos y lo que pudo ser la cinta que marcara a una generación descarada y poco convencional es tan vacía como un globo de aire.
(elfarandi.com)
