¿Por qué algunos dominicanos son tan lisonjeros?

ROLANDO-FERNANDEZ-201x300Por Rolando Fernandez

El reparar en las actitudes loatorias de muchos ciudadanos de este país hacia determinados personajes nuestros, que se desempeñan en áreas diferentes de la vida nacional, pero no que tienen mérito alguno, provoca el que uno tenga que hacerse la pregunta que intitula.

A nivel local, los agraciados son principalmente: políticos, empresarios, y “canta malo”, que se creen artistas, etc. En el extranjero también son objeto de esa “propensión lamboneril” por parte de ciertos nacionales, mandatarios, congresistas, y escritores, entre otros.

Evidentemente, eso denota gran falta de personalidad, como una autoestima por el suelo. ¿Por qué hay estar de limpia saco y “chupamedias” de gente hasta cierto punto inferior que el loador? ¡Penoso eso!

Pero, lastimosamente es lo que más se ve en Dominicana, máxime en los ámbitos político y empresarial, cuando ineptos y arribistas logran descollar dentro de sus ramas; escalar posiciones por su quehacer partidarista y nada más; o, acumular grandes fortunas los hombres de empresa, no importa cómo.

Son personajes aquellos seleccionados, con rarísimas excepciones, que la ineptitud, la escasez de conocimientos básicos, como la falta de moral puesta en evidencia, y el desapego hacia el bienestar del país, de tratarse localmente, se reportan en esos como las sucias arenas de los mares, en abundancia.

Cuando se hace referencia a los mismos aquí, de inmediato los gradúan a nivel universitario, y les llaman doctor o licenciado, sin importar que sepan leer o escribir; ni, que tampoco hayan pasado nunca por los alrededores de una universidad.

Lo grande es que, los “piropeados” por programeros de la radio y la televisión nacional, amanuenses, y articulistas de poca monta, principalmente, se creen que en realidad son importantes; se les crece el ego “ignorantil”, y quieren caminar siempre con el pecho más levantado que la frente.

Se creen el último refresco del desierto, como dicen algunos, y en poco tiempo comienzan a hablar de todo, sin saber de nada. Hasta osan estar haciendo pronósticos económicos. Todas las pamplinas que expresan, solamente tarados más que ellos se las creen.

Por su ignorancia, ni siquiera pueden concatenar ideas en el marco de las ponencias públicas que hacen. Y es que, los tratan de vender como líderes a la fuerza, o superhombres, cuando en realidad no son nada; están montados en una bola de nieve que se deshace con cualquier mínimo rayo de sol. ¡No son más que cuadre y cachucha!

Ahora, sí tienen un grupo de lisonjeros, adulones detrás, pagados obviamente, que no reparan en estar alabando y proclamando, hasta farfulleros en alguno casos, por ser gente sin personalidad y baja estima acompañante, dispuestos a prestarse para todo; que prefieren estar lambiendo a otros, en vez de procurar percibir ingresos para la subsistencia, explotando sus propias capacidades y saberes.

Todo es en pos de lo inmediato, o sembrando para recoger después. No es que son brutos todos aquellos que lo hacen, los hay con preparación también; pero, eligen la forma más fácil de percibir ingresos y prebendas, con los cuales poder vivir sin muchas limitaciones.

Hasta personas que denotan formación, que se jactan de ser intelectuales, aunque pseudos por supuesto, se prestan para el lambonismo abierto en este país, ya sea de forma hablada o escrita.

¡Qué pena! Parece ser que es una actitud degradante endémica, con extensiva proclividad hacia muchos dominicanos; que es como una forma de “epidemia” recurrente.

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