PORQUE NO LO CIERRAN: El escándalo en OISOE, “espinita” en el Gobierno
El escándalo de corrupción que destapó en la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado -OISOE- el suicidio de uno de sus contratistas mantiene a la defensiva al Gobierno, que no ha podido dar una respuesta que satisfaga a la población, que en su mayoría pide el cierre de la entidad, no solo por los actos fuera de la ley que se denuncian que se practican en ella, sino también porque esta entidad opera usurpando funciones de un ministerio y con ello extralimitando la razón de su existencia, que es la de supervisar.
El pedido de sectores, que abarca el empresarial, industrial, sociedad civil, la propia Iglesia católica y hasta medios de comunicación, solo ha recibido de las autoridades una respuesta: defender el organismo, que a la sazón está realizando obras que por ley le corresponden al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.