QUE HONOR:El hombre que mató al Ché
Estaba en la sombra. La sombra del interior de su domicilio de Santa Cruz de la Sierra, la laberíntica ciudad de los siete anillos, lo protegía del sol de noviembre que aquel viernes había dado una tregua en la capital más grande del oriente boliviano, así lo publicó El País.
Ildefonso Olmedo/ Juan José Toro
Lo vimos desde el otro lado de la reja color verde claro que protege el jardincillo de la vivienda. No había timbre ni llamador alguno, así que fue necesario golpear con el candado para advertir de nuestra presencia. Él se dio la vuelta para mirar quién tocaba, pero la que salió fue una mujer de edad indefinida con una pañoleta que le sujetaba el cabello.
Estaba en la sombra y desnudo de la cintura para arriba. Por lo que alcanzábamos a divisar desde el otro lado de la reja, era un hombre que aparentaba su edad, 72 años, con escaso cabello blanco y una notoria barriga.
A través de la ventana abierta por la que lo veíamos, él también pudo vernos, y ahí mismo, en la salita de su casa desde donde podíamos verlo, se puso una polera sin mangas color mostaza y caminó hacia la puerta.
Cruzó el pequeño jardín en el que todas las plantas estaban en macetas sostenidas por floreros de hierro soldado y llegó hasta la reja. Por fin, después de 47 años había salido de las sombras y estaba frente a nosotros.