En el corazón y la periferia de Santo Domingo, donde el bullicio es la banda sonora constante, en ocasiones surgen ruidos caóticos que quebrantan la vida cotidiana de sus ciudadanos y la tornan en una pesadilla que a vaces se hace insostenible.
Este es el caso que están viviendo numerosas familias en el sector Bella Vista, atrapadas en sus propios hogares, sufriendo los estragos de potentes compresores de aire operando, desde hace seis meses, de 7:00 de la manana hasta casi las 8:00 de la noche.
Estos equipos, que han convertido los hogares de estas familias en una fuente de problemas que agrieta su tranquilidad, están instalados en la parte trasera, del lado de la calle Recodo, del edificio Barbour, número 287, situado en la confluencia de la avendia Rómulo Bentancourt y la calle Pedro A. Bobea.

