
El alcance de una política federal que permite a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) o de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP, por sus siglas en inglés) deportar a inmigrantes indocumentados sin darles la oportunidad de ver a un juez antes de ser sacados del país fue ampliado la semana pasada a todo el territorio de EEUU.
Se trata de las deportaciones aceleradas o expeditas (Expedited Removal en inglés) y según la nueva política dictada el martes por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), la deportación acelerada puede aplicarse a ciudadanos no estadounidenses que han estado en el país menos de dos años y/o que hayan entrado sin la documentación adecuada.
Sin embargo, debido a la rapidez con la que se realizan este tipo de deportaciones, diversas organizaciones a favor de los inmigrantes han alertado que esto aumenta la probabilidad de que una persona que no deba ser objeto de deportación expedita, como un ciudadano estadounidense o un residente legal permanente, sea expulsada del país por error.
